Ayer tuve un día de entregas de encargos que me moló mucho, ver que tu trabajo provoca felicidad en otra persona es algo muy grande.
Hoy os enseño uno de ellos y mañana el otro.
Son un par de retratos que me encargó una amiga, uno de su hijo (Pablo) con ella y otro con el padre.
Hoy os enseño uno de ellos y mañana el otro.
Son un par de retratos que me encargó una amiga, uno de su hijo (Pablo) con ella y otro con el padre.
Al principio dudaba entre hacerlos con acuarela o con lápiz, después pensé "¿por qué elegir?", así que los hice a lápiz, pero les di un pequeño toque de color con acuarela para que no quedaran tan grises.
El primero fue el de Marta y Pablo, que me costó un montón ya que la foto modelo era a contraluz.
Y después el de Alberto y Pablo, que me torturó a base de arrugas y líneas de la ropa
(y no hablemos de la barbita).
(y no hablemos de la barbita).
Aquí un detalle de las susodichas arrugas.
Los retratos nunca fueron mi fuerte, pero a base de machaque creo que les empiezo a coger el punto.
¡Hasta mañana!
¡Hasta mañana!