Hacía tiempo que no sufría tanto con un dibujo, pero es que esta vez el reto era enorme:
Un dibujo de una cervecería... ¡con todos sus detallitos!
El local es el Abadía de Santos, un sitio muy original en la zona antigua de Vigo, y el encargo era para regalar a la pareja que lo lleva actualmente por su reciente boda.
Al principio lo iba a hacer del natural, pero después de un rato mareando mi libreta decidí hacerlo mejor a partir de foto.
Al principio lo iba a hacer del natural, pero después de un rato mareando mi libreta decidí hacerlo mejor a partir de foto.
Después de descartar otras técnicas, me decidí por el lápiz y el grafito.
Primero marqué el dibujo en líneas para orientarme y no olvidar ningún elemento.
Lo siguiente ya fue ir sombreando y sacando brillos.
En muchos momentos resonaba en mi cabeza una frase de uno de mis profesores de la escuela de arte:
"¡Más negro!"

Después de mucho pelear, y de sacar punta al lápiz mil veces, por fin estuvo terminado.
El último detalle fue buscarle un marco y ¡listo para entregar!
Y como siempre, después de una dura batalla conmigo misma, la mayor recompensa es que los destinatarios del regalo estén contentos con el resultado.
¡Enhorabuena, chicos!

