La sensación que provoca el que alguien aprecie tu trabajo es maravillosa, si además de eso, deciden tenerlo para siempre en su piel, ya ni sé cómo describirlo.
Diseñar un tatuaje siempre es un proceso complicado, este en concreto además está lleno de simbolismo, y quien lo lleva es muy importante para mí, por lo que fue todavía más difícil.

Pero el resultado valió la pena.

Obviamente hay que destacar el currazo del tatuador, Smog Tattoo, que con tanto nudo y tanta línea superpuesta no se lo pusimos nada fácil.


